La mirada atónita

de la sección del mismo nombre en el programa Punt de Llibre de Radio Barcelona
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jueves, mayo 07, 2009

Chokocrispis

Un día cualquiera, no sé qué hora era, me tumbé en el sofá sin saber por qué y me puse a ver un informativo de esos que después de una noticia sobre economía ponen una sobre ballenas si es día par o una sobre guerras de robots si es día impar.
Desde que tuve aquel grave incidente con los calçots, que les contaré en otra ocasión y franja horaria, solo como chocokrispis, y como ver la tele sin zampar es más triste que una cosa muy triste, que diría Flipy, pues allí estaba yo masticando cereales sin remojar a mandíbula batiente.

Entonces entrevistaron a un muchacho que participaba en un congreso de futuros ingenieros y le preguntaron sobre la desigual aceptación de las ciencias y las letras entre la chavalería. El chico respondió algo parecido a lo siguiente:

- Yo siempre digo que la ingeniería se ocupa del futuro y las letras del pasado. Por eso la ciencia es más importante.

Que me perdone el joven si la cita no es textual. Mi memoria es de todo menos buena. ¿Verdad, señora directora?

El caso es que los chocokrispis se me atragantaron como a Bush se le atragantaban las galletitas saladas, y a través del poco espacio que quedaba en mi glotis emití un sonoro “Nooooooooorl, cobardeee”.

Primero: No se puede saber a dónde vamos desconociendo de dónde venimos.

Segundo: Ciencias y letras se necesitan y alimentan. Si los avances de la ciencia no se pueden comunicar de manera comprensible ¿de qué sirven? Si no hay literatos que imaginen el futuro ¿habrá futuro?

Tercero: Este es mi piso, yo me bajo aquí.

Supongo que la misma reflexión que hizo en su momento aquel ingeniero en ciernes es la que han hecho los responsables de que el año que viene desaparezcan algunas filologías de la facultad de letras de Vitoria – Gasteiz. Son pocos los alumnos, es verdad, y encima han cometido el delito de estudiar algo únicamente “porque les gusta”, sin importarles no llegar a hacerse ricos jamás con sus carreras. Bueno, pues para esos hippies malotes de letras va desde aquí toda mi solidaridad.

Por cierto, que me he enterado que ahora con el plan Bolonia ese, la carrera de filología hispánica va a pasar a llamarse “estudios hispánicos”. Estimados supersabios ¿implica eso que vamos a cambiar la asignatura de sociolingüística por una sobre la cabra? ¿Aprenderemos los movimientos de las sevillanas en vez de literatura medieval? ¿Nos enseñarán a hacer migas con chorizo en vez de a analizar sonogramas? ¿El plan bolonia es obra del mismo señor que el plan E, el plan 9 del espacio exterior y el plan Special K?

En fin, me voy a hacer un puré de chokocrispis que ya no me atrevo a comerlos a puñados porque con tanta noticia rara no gano para sobresaltos.

2 Comments:

  • At 11:58 p. m., Blogger Calenda said…

    No pierdas la esperanza Fosterillo, afortunadamente cada día conozco más personas que con un marcado caracter científico,aman la poesía y la buena literatura.

    Mis alumnos y sobre todo alumnas,apasionadas de las matemáticas son lectoras empedernidas.

    Afortunadamente somos muchos aún los que en vez de preguntar...¿quién eres?, preguntamos...¿que lees?.

    El arte es matemática, la música lo es también, pero el teorema de Pitágoras es poesía.

    La geometría de los mandalas es hermosa, la de los fractales también.

    Vivan las ciencias, vivan las letras y ya puestos a no perder la esperanza, viva la salsa boloñesa.

     
  • At 4:51 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Filología o Estudios Hispánicos, he ahí el dilema, como diría Hamlet. La disyuntiva, nada banal, exhibe ribetes filosóficos pues ya los nominalistas medievales afirmaban que “el nombre hace la cosa.”
    Para consuelo suyo, Blázquez, doy fe de que existen, regadas por el mundo, cientos de universidades con departamentos y facultades de Estudios Hispánicos en los cuales no se enseña a tocar castañuelas ni a correr en los sanfermines; sino que se estudia literatura con todas las de la ley y desde los acercamientos teóricos y críticos más tradicionalistas hasta los más recientes e iconoclastas. (Y esto desde antes de que llegara la postmodernidad y empezara a instalarse en la academia con sus “cultural studies” y demás hierbas, eh.)
    Quiero ser optimista y pensar que se seguirá estudiando literatura en las universidades, bajo el nombre que sea. Si no, pase usted la caja de chokocrispis para atragantarme un poco yo también. :)

    Y

     

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